Jarre Redux

En estos tiempos que corren, cualquier pelagatos coge un par de programas de síntesis, se curra unos «temillas» punchi-punchi, aparece en un par de «Suena-en-locales-aleatorios-mientras-las-guarrillas-hacen-que-saben-bailar Mix ’07», tiene relativo éxito y ¡hala!: ya está el susodicho encumbrado de forma artificial en la cresta de la ola. Lo peor de todo ya no es lo poco lícito que pueda ser el alcanzar el éxito entrando en el círculo comercial que todos conocemos de radio, televisión, late-nights y programas de esos más amarillos que un huevo con salmonela, sino el hecho de que su música sea totalmente imposible de escuchar. Al fin y al cabo, cualquier aficionadillo de tres al cuarto puede hacerse un par de loops con su ordenata, juntarlos con más o menos acierto y sacar adelante una canción pastillera de las que suenan con nocturnidad, premeditación y alevosía en los locales de marcha. Y se hacen llamar dilléis, ¡je!

Jean-Michel Jarre acaba de publicar hace no mucho un nuevo álbum, Téo & Téa, que (predigo) no pasará a la historia como uno de sus mejores trabajos, pero en el que, a grandes rasgos, este monstruo de la música electrónica viene a decir algo como: «Hola dilléis del mundo, soy Juan-Miguel el franchute y vengo a hundiros en la miseria: me he encerrado un par de añitos en mi estudio de la campiña francesa, con mis sintes analógicos tamaño armario de toda la vida, que suenen que me lo flipo yo mismo con mi organismo, y sin haber hecho música de esta antes, con mis
rudimentarios conocimientos musicológicos os traigo unos temillas que se os va a caer la rótula de la envidia». Porque él lo vale.

Sea o no la intención, el hecho es que al principio no me gustó el álbum, pensando que Jarre había abandonado sus líneas habituales, normalmente fieles a la mística de la electrónica con nun viaje al lado oscuro de los dilléis, bakalas, salmonetes y demás engendros que hacen música monótona, monocorde, monotema, monocromática y mono-el-que-lo-baile. Sin embargo semanas después he vuelto a escucharlo, y acabó gustándome, a pesar de todo. Incluso el tema más me gusta es el que dá nombre al álbum, y curiosamente viene siendo el más fuertecillo… A continuación os desgrano unos cuantos comentarios sobre algunos de los cortes del álbum.

Fresh News. Abre el álbum, un tema corto (2’44”), base rítmica bien marcada y bastante adornada. Inflexiones en las que se cuela algo que parece una guitarra sintetizada en los instantes adecuados para romper la monotonía, variando ligeramente la base y el acompañamiento con cada inflexión. Un ejemplo bastante bueno de cómo añadir un poco de melodía a algo que es poco más que una base rítmica y que tiene la duración adecuada para no cansar siempre con lo mismo.

Téo & Téa. El tema principal del álbum empieza con la base acompañada de una voz en off que recita unas frases (prescindibles) que anuncia el ataque a la rítmica principal (20″), entrando con fuerza en la melodía tras una primera inflexión temprana (50″), muy pero que muy pegadiza,
totalmente a base de sintetizadores con areglos muy cuidados. Las paradas y reinicios rítmicos se suceden en ciclos (30-40″), en las paradas el bajónsuena similar al efecto que se logra deteniendo un disco de vinilo. Al ir variando los arreglos aunque se mantiene la base rítmica, y con una melodía
tan pegadiza uno no llega nunca al punto de cansarse, con lo que no se llega a pensar eso de «me aburro, a ver cuando cambia esto un poco». Y esta es la principal lección de deberían aprender los aficionados de pacotilla que se hacen llamar dilléis.

Beautiful Agony. Acompañando a una música que para mi personalmente me tiene reminiscencias espaciales (me tiene cierto aire con el tema Space Overture de Awesome), los gemidos de una chica de fondo. Aire un poco más tranquilo que el tema anterior, con bastantes instrumentos tipo pad.

Touch to Remeber. Más bien ambiental, se dejaría escuchar bastante mejor sin la voz en off. La parte rítmica no me convence del todo, sobre todo al principio cuando parece que va a sonar un rap callejero en plan «somos malos, estamos cabreados».

Partners in Crime (1 & 2). Son dos cortes que parecen distintas realizaciones de la misma idea base, aunque las melodías no coinciden del todo (lo cuál no es necesariamente malo). Al escucharlos a mí me da la sensación de que podría oírlos al callejear por los barrios bajos de San Francisco mientras cae agua a cántaros. Algunas reminiscencias con alguno de los temas de Revolutions.

Vintage. Otro tema más digno de ser escuchado en una discoteca con un buen equipo de sonido. Empieza suave, pero es cañero. Incluso alocado, diría yo. Tiene guiños a Téo & Téa, como si en algunos momentos (e.g. 41″, 55″, 1’10″…) quisiese cambiar de tema, sin llegar a hacerlo en ningún
momento, mientras el melodía suena hasta llegar casi al minuto dos con una inflexión con participación de percusión digna de un buen tema de break beat (con la diferencia de que los que suelen hacer break abusan de la percusión). Hacia el final va subiendo en intensidad hasta hacer una parada en seco al final, dejando a uno con ganas de que el tema durase al menos un minuto más.

Téo & Téa 4:00 AM. Para quien alguna vez haya estado en un after hours de éstos en los que ponen música punchi-punchi infame, el principio de esta mezcla del tema principal le dará la impresión de que de golpe son las seis de la madrugada. Sin ambargo, que no cunda el pánico, porque acaba derivando en un Téo & Téa muy parecido al original, pero con dos minutos y medio más de duración. Perfecto para los que nos hemos quedado con ganas de el corte anterior durase más. Curiosamente, no llega a cansar escucharlo, aunque siempre que empieza tengo la impresión de que me cansaré antes de escuchar la canción completa, siempre acabo llegando al final.

Como comentario final, aunque Oxygene seguirá siendo mi álbum favorito de Jean-Michel Jarre, seguiré escuchando Téo y& Téa de cuando en cuando. Cuando se cumpla mi sueño de ser yo quien ponga la música en un local, yo y mi coleguita francés vamos a enseñarle a la gente lo que vale un peine. Y lo que vale la experiencia acumulada de muchos años haciendo música.

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2 thoughts on “Jarre Redux

  1. A mi sinceramente Touch to Remember me encanta, quizás me tiene un significado más especial por culpa de la letra. Aunque es cierto que el tema tiene partes un tanto extrañas que te dan ganas de pararlo.
    Juan Miguel Jarrón (para los amigos) es un músico excepcional, al igual que Mike Oldfield antes de que se cambiase al bando del Enchilao (Chill Out) aunque no lo hace nada mal, pero se nota que no es su estilo.
    Esto es música señores, al igual que lo es ATB, Sash y similares, no la bazurofia (basura-bazofia) que escucha la gente hoy en dia en las discotecas.

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