Mi gran aventura (con la) China – I

Bueno, creo que ya va siendo el momento. Ésta es la historia de cómo algo que ni yo mismo barajaba como posible, se ha hecho realidad:

http://saverbrunn.deviantart.com/art/Jin-Lun-63314087
Mi gatita ronroneante,
fotografiada por Saverbrunn de forma sobresaliente
(Ascensor de San Pedro, A Coruña)

Casi sin darme cuenta, me he hecho «motero». La decisión me llevó su tiempo tomarla, y una vez hube deliberado, me pasé tres tardes (como mínimo) pateando Coruña, concesionario tras concesionario, para llegar a la conclusión de que las motos que a mi me gustan, son o bien caras o bien difíciles de conseguir… o bien ambas cosas. Para más dolor presupuestario me había decantado por intentar conseguir un biciclo con motor de 125 centímetros cúbicos, aprovechando la coyuntura de la convalidación del permiso de conducir B, lo cuál no hacía más que incrementar los precios. Como referencia, algunos de los modelos que barajé inicialmente fueron:

  • Vespa LX125: todo un clásico. Creo que no hace falta decir demasiado… En ningún sitio me la dejaban por menos de 2.700€, y ya ni prefiero decir el precio de la versión LXV, que me parece aún más bonita si cabe. Aunque caras, sin duda son una apuesta segura, y la fama que tienen no es únicamente debida a que se hayan convertido en un objeto de culto… ¡si incluso hai quien se va en Vespa a Mongolia!
  • Aprilia Compay 125: probablemente lo más bonito y «retro» que conozco en motos que se fabriquen a día de hoy, conseguir la versión de 125 c.c. es una odisea de unos tres meses de espera y un desembolso de 3.000€. Va a ser que no me apetecía esperar tres meses…
  • Kymco Zing II: con un precio razonable por una «custom» (2.500€), lo me disuadió fue el tener que aprender a usar una moto con marchas, principalmente porque hace dos meses ni siquiera había conducido nunca una moto 😀
  • Kymco Agility 125: habría sido la solución asequible, una moto por 1.500€ con el aspecto típico de todos los «scooters» que se suelen ver por la ciudad, que dicho sea de paso no me gusta mucho, pero habría cumplido bien su función de llevarme de un sitio para otro… Pero es que el guardabarros trasero es poco menos que horrendo.

En este punto fue cuando me desanimé un poco porque, o bien me gustaba la moto, o me gustaba el precio, pero no ambas cosas. Fue entonces cuando hurgar un rato en internet empezó a iluminar el camino. Eso y un artículo que leí en una revista sobre motocicletas acerca de la invasión de fabricantes chinos de motos. A grandes rasgos el artículo resumía que las industrias chinas están produciendo «scooters» baratos de baja cilindrada que, sin tener grandes acabados, no sacrifican en seguridad para abaratar costes.

Lo primero que encontré fue una web en la que los mayoristas del páis asiático exponen sus productos de cara a intentar llegar a acuerdos de importación-exportación con distriburidores de terceros países. En dicho sitio comprobé que, en efecto, los hombrecillos de ojos rasgados fabrican motos, y que muchas de ellas están homolagadas para su uso en la Unión Europea. De alguna incluso llegué a encontrar las certificaciones de homologación en algún sitio web de no recuerdo qué comisión de la Unión. Tras bucear un par de tardes encontré lo que estaba buscando: algunos modelos bonitos para mi gusto. E incluso réplicas de motos BMW con sidecar de los años cuarenta.

Como el buen observador habrá notado, los modelos de los distintos fabricantes son harto similares, por no decir idénticos en cuanto a bastidor y carrocería, cambiando únicamente detalles como los colores disponibles o las formas de lámparas y espejos. Es por ello que el siguiente paso consistió en encontrar algún importador en España de cualquiera de las marcas chinas, ya que seguramente tendrían algún modelo similar a los que había visto. Lo más cercano que encontré fue importadores de Jinlun en Reino Unido, modelo 125-T10, para ser más exactos por unas mil libras esterlinas (1.480€), con lo que por el precio de mi anterior opción más barata (Kymco Agility) podría tener algo parecido estéticamente a mi opción más cara (Aprilia Compay), y sin bajar de los 125 c.c.

Ahora tan sólo faltaba traerse una Jinlun desde Inglaterra… o buscar un importador en este nuestro país. Como llegué a comprar la moto aquí en España, es algo que contaré en una pŕoxima entrega de esta serie 😉

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4 thoughts on “Mi gran aventura (con la) China – I

  1. Pingback: Mi gran aventura (con la) China - II « Hario no kai (はりおの階)

  2. Me mola la foto de la china con el ascensor redondo-chusquero que da problemas a los presupuestos coruñeses (además del post, claro :P). ¿La hiciste con la cámara analógica?

  3. Bueno, no la hice yo sino un amigo mío de Pontevedra aficionado, que tiene una Nikon réflex digital (poderosa). Se pasó un fin de semana aquí en Coruña, y estuvimos dando vueltas por ahí sacando fotos los dos… la verdad es que la foto le quedó monísima 😀

  4. Pingback: Mi gran aventura (con la) China - III « Hario no kai (はりおの階)

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