Sobre capacitación mental

Generalmente cuanto más simpático es un chico menos capacitado es mentalmente.

—Gina – Le Fabuleux Destin D’Ameliè Poulain
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Paul Newman

Como ya sabrán vuecencias, esta semana pasada hubimos de lamentar la pérdida de Paul Newman, del que premonitoriamente había utilicé una fotografía en mi anterior minirrelato. He visto bastantes películas suyas, y ninguna me ha decepcionado. Que se dedicase a las carreras de coches o a leer libros sagrados boca abajo o a sabediós qué otras bohemias actividades propias de famosillos descerebrados me dá más bien igual. Porque era un buen actor.

Entre los flims inolvidables de este hombrecillo nos encontramos con peliculones como La gata sobre el tejado de zinc, Dulce pájaro de juventud, Cortina rasgada, La leyenda del indomable, El coloso en llamas… muchas de ellas clasicazos supuestamente pseudorrollo que a todos animo a ver, pues de rollo tienen lo que yo de Lola Phlores: más bien poco. Sin embargo, y a pesar de los pesares, tanto como a mí como para muchas otras personas a lo largo y ancho del globo, cuando nos hablan de Paul Newman la que se nos viene a la cabeza es El Golpe.

Eso de ir a San Andrés de Teixido al menos una vez de vivo para no ir al morir es una mierda pinchada en un palo comparada con El Golpe, película que es imprescindible haber visto de vivo… no vaya a ser que en el cielo no tengan salas de cine o televisión. Así que, lamentando la pérdida, y congratulándonos por tener la suerte de seguir disfrutando de su presencia en casi un centenar de películas, me dispongo a ver El Golpe. Una vez más.