El festival Ruisrock 2012, en streaming

Para quienes puedan estar interesados en un poco de música finlandesa en directo, la YLE va a emitir algunas de las actuaciones del festival Ruisrock de este año por «streaming». Durante este fin de semana se podrán ver los conciertos en esta dirección: http://yle.fi/osallistu/ylexareenalive/

Aunque «el menda» no va a ir al festival, va a hacer una selección basada en sus experiencias previas en conciertos de los artistas implicados. ¡Vamos allá!

Von Hertzen Brothers (rock progresivo)

Tres hermanos, y los tres buenos músicos. Hace no mucho hicieron en ciclo de conciertos en la mítica sala Tavastia Klubi, tocando cada uno de sus aĺbumes enteritos en cada uno de los shows. Yo pasé de ir al cicloe de conciertos porque costaba una pasta y no es que me llamen mucho, pero los ví el verano pasado de rebote durante el Tammerfest y tengo que reconocer que son buenos 🙂

Scandianvian Music Group (indie pop-folk)

Aunque tengan «scandinavian» en el nombre de la banda, son finlandeses, y cantan en finlandés. Las canciones se dejan escuchar muy bien, pero no sé qué tal son en
directo, ya que no he tenido aún posibilidad de verlos en un concierto; pero me parecen recomendables y a fin de cuentas ver el concierto por «streaming» sale baratito, ¿no?

Michael Monroe (rock, hardrock)

Clasicazo. Van ya tres veces que voy a verlos, y en las tres ocasiones estuvieron espectaculares. En la banda, además del carismático «frontman» de la mítica banda Hanoi Rocks (el mismisimo «herra» Monroe), tocan también Sami Yaffa (bajista de Hanoi Rocks y New York Dolls) y Dregen (guitarrista de los Backyard Babies y los desbandados The Hellacopters), credenciales más que suficientes para acreditar un sonido de lujo. En directo suelen tocar un par de canciones de los viejos tiempos, cosa que se agradece dado que poco le falta a la banda para ser el segundo «revival» de Hanoi Rocks. Por no deir que el Sensory Overdrive del año pasado es un discazo de rock que se presta pero que muchísimo para que estas gentes hagan unos directos memorables.

Jukka Poika & The Sound Explosion Band (reggae)

Nada mejor que un poco de reggae nórdico para el veranito. Acompañamiento perfecto para una sesión de terracita y birras. No importa que las letras sean en un idioma prácticamente ininteligible (Finlandés): con su buen rollito, acompañado de ritmos alegres y pegadizos seguro que hace que se te muevan los pies.

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Crónica (curada en barrica) del Festival Xacobeo 10

Después de descansar la experiencia de haber asistido al Festival Xacobeo 10, que tuvo lugar el pasado 27 de Agosto de 2010, me saco de la manga una crónica que, por no decir que lo más probable es que esté ya pasada la fecha de caducidad, diré que ha sido curada en barrica de roble durante tres semanitas que me han dado bastante qué pensar sobre el tema. Empezamos con el plantel de artistas:

Festival Xacobeo 10

Aún era de día cuando empezó la fiesta

Para amenizar los interludios entre concierto y concierto, además contó con la presencia durante de artistas adicionales para amenizar los cambios de escenario:

No tocaré las actuaciones de DJ Poti (vaya un nombre que ha elegido… a mi me suena como «pota», que es una tartera en mi idioma natal, e indefectiblemente me hace pensar en Tiësto, conocido por mi como «DJ Maceta») y DJ Caradeniño. Basta con saber, resumiendo mucho, que en mi opinión hicieron correctamente el trabajo no dejar que se enfriase el ambiente en el intermedio entre actuaciones. Con respecto a Vitalic, no me quedé a escucharlo así que realmente no puedo opinar.

A los que pertenezcan a la legión de fans incondicionales de Muse en este momento, o bien están sufriendo un desprendimiento de retina, o bien planteándose que quizás la condena por homicidio no sea tan terrible como parece. Maticemos: no soy un fan acérrimo de Muse, me gustan algunas de sus canciones, reconozco que existe la posibilidad de que Matthew Bellamy sea un genio, y desde luego lo que vi en vídeo antes de ir al festival a verlos en directo parecía indicar que iba a ser el plato fuerte del show. Pero vayamos por partes.

(Como nota al pie: en ocasiones he oído comentarios del mérito que tiene el hecho de que Muse sea prácticamente Matt Bellamy convertido en banda… debo pues recordar a los lectores que ya antes Jeff Lynne fue el alma de la Electric Light Orchestra, lo mismo Paddy McAloon con su banda Prefab Sprout… no me gusta que la gente no conozca la historia y diga que Muse es único por ser un hombre-banda.)

The Right Ons

Parecen majetes

Grupo desconocido para mi hasta el día del festival, y primera sorpresa. Llegué cuando su actuación iba por la mitad, y la verdad me habría gustado ver la actuación completa. Correcto sonido para el funk n’ roll de este grupo gallego que le pusieron muchas ganas intentando animar al público… con relativo éxito. Me dejaron buen sabor de boca, así que en algún momento me pondré a revisar sus temas con calma 🙂

Jónsi

Jónsi mirando al público

Me llevé otra grata sorpresa, ya que me habían parecido un poco muermo los temas escuchados a lo largo de los días previos al concierto algunos temas de esta banda islandesa de «post-rock» (¡ouch! ¿cómo es posible que exista semejante término incoherente por sí mismo? Si es «post» no puede ser actual… tiene que ser futuro, ¡pero la banda existe «right now»!). A veces pienso si no tendré algún tipo de trauma infantil con la música islandesa, ya que a Björk me cuesta mucho (¡muchísimo!) escucharla. Y también me costó con Jónsi.

Sin embargo, he de decir que en directo tienen mucha más fuerza que en estudio. Bien es cierto que para algunas personas el cantar en falsete puede ser más de lo que están dispuestas a soportar, no creo que sea justificación para que la mayoría de las personas que asistieron al festival mirasen para otro lado, como si lo que estaba pasando en el escenario no fuese con ellos. Sin embargo, el martillo de Thór caía una y otra vez sobra la batería (sí señora, oiga: el baterista se llama Thorvaldur Thór Thorvaldsson) imbuyéndola a producir ritmos endiablados que acabaron por animar al personal, hasta que el pasotismo se fue conviertiendo en curiosidad, para luego desembocar en sorpresa.

Resumen en una frase: «Jónsi resultó ser una grata sorpresa en directo, una pena que no plasmen en los álbumes de estudio la energía que emana de ellos en un escenario».

Muse

¡Mira qué mosssnossss!

Podría continuar hablando de la actuación de Muse tal y como escribí en un comentario en Tanaka Music, que reproduzco a continuación (aclararé, eso sí, que aún a pesar de lo que digo en el comentario, me lo pasé teta durante la actuación de Muse… y no me refiero a los generosos atributos de la jóvena que tuvo a bien, ejem, «acercarse» a servidor mientras daba saltos de alegría al ritmo de Plugin Baby… o sí):

…pues a mi lo que me faltó es que sonase bien. No se entendía nada de lo que el lánguido señor Bellamy intentaba cantar –sin conseguirlo–, y según avanzaba el concierto la (escasa) música se convirtió en una amalgama informe de ruidos que acabaron en un estertóreo zumbido que, por mucho que me pese, ha hecho que estos chicos me hayan decepcionado en un directo que tuvo mucho de espectáculo y más bien poco de musical. Porque eso sí: pantallitas, lucecitas, superfluos Kaos Pads y demás chorradillas dieron el «bling» que una juventud cegada por el «fanboyismo» no dejó de corear entusiásticamente (ojo, y también «fangirlismo», no se me enfaden las féminas, que no tengo problema en sacarme de la manga los «palabros» que haga falta).

Señoritas, señores… valga que son Muse, valga que es un muy buen espectáculo (en eso puedo estar de acuerdo), valga que tengan tendencias «ruidicistas»; pero una cosa que bien debería darles un poquillo de vergüenza a estos ingleses es que unos «aficionados» (en comparación) como The Right Ons hayan sonado considerablemente mejor.

Finalmente, si alguien va a decirme que a lo mejor estaba servidor muy cerca de los altoparlantes, sólo tengo que añadir que estuve más o menos a la misma distancia del escenario durante todo lo que duró el festival. Y aunque me duela: todos los artistas sonaron mejor que Muse.

En esencia, no puedo decir que haya sido un concierto bueno desde el punto de vista sonoro. No me cabe duda que Muse tienen un repertorio en el que hay temazos que probablemente dentro de veinte años se considerarán cultura musical general, y desde luego la puesta en escena es espectacular, de las más ágiles que he visto para una banda técnicamente estática (sí, aunque suene a contradicción); pero lo que definitivamente no puedo aceptar es que alguien me diga que sonó bien. Porque miente. Además del más que deficiente sonido, los componentes de la banda no se prodigaron en saludos, ni siquiera los de cortesía, cosa que invariablemente me recuerda a los «hermanos malababa»: Bob Dylan y Van Morrison… ¡aunque ellos al menos suenan bien! Lo siento, pero si quieren ir de divos por la vida, me entran aún más ganas de escribir cosas como la de arriba.

Entre el sector no-borreguil de los fans de Muse existe la teoría de que están viviendo de las rentas que todavía les reportan sus primeros aĺbumes (en el sentido artístico), y que los últimos son más flojos. No puedo afirmarlo rotundamente, pues considero que aún no he escuchado prestando atención a los detalles como para saberlo, pero sospecho que tal teoría tiene algo de cierto. Aún así, del último disco me parece brutal la jrandísima Exogenesis, una sinfonía en tres partes que hay que escuchar de cabo a rabo. En orden. Sin saltarse trozos. Varias veces. Sospecho que a la mayor parte de la gente (fans incluídos) no le habría congratulado demasiado que la tocasen en directo entera, aunque yo desde luego tengo curiosidad por ver cómo las juventudes de ahora reaccionarían ante lo que, claramente, roza en los límites de lo progresivo. A lo mejor le mando un correo a la dirección de contacto de la banda sugiriendo que contraten a Rick Wakeman, puede que teniendo a un abuelete de la vieja escuela en sus filas al menos haya alguien que se preocupe por que la cosa suene bien…

Resumen en una frase: Me lo pasé bien a pesar de ser el sonido entre malo y deplorable; a los acólitos de la banda les da igual porque han perdido el sentido crítico al verse cegados por la presencia de sus ídolos, y el que suscribe va a ir haciéndose un seguro de vida por haber mencionado el nombre de Matt en vano.

Pet Shop Boys

Veo cubos flotando... ¿será cousa da droja?

He aquí un grupo que tengo curiosidad de ver en directo desde que descubrí Concrete, el álbum que se grabó de la actuación de Neil Tennant y Chris Lowe en el Mermaid Theatre, con la BBC Concert Orchestra e invitados como Frances Barber, Sally Bradshaw, Rufus Wainwright y Robbie Williams. Aunque siempre me gustaron un buen puñado de sus canciones, fue con ese álbum con el que entendí que Pet Shop Boys no son sólo dos tíos que hacen canciones pegadizas con sintetizadores y la voz peculiar del señor Tennant.

Así pues, sin hacer gala de la proverbial puntualidad inglesa, durante el cuál vimos cómo iban preparando un montón de cubos de cartón en el escenario, empezó una colorida actuación en la que —¡precisamente!— cubos y cuadrados fueron el hilo conductor. Fue un poco «spoiler» ver como calibraban los proyectores ya que supimos que proyectarían imágenes sobre paredes de cubos; pero eso no desmereció un show del que aún hoy estoy sorprendido: ¡lo que se pueda hacer con un poco de cartón! Antes de pasar a comentarios de índole más musica, como último dato sobre el espectáculo en sí decir que no sería lo mismo sin las bailarinas-coristas, que estuvieron estupendamente. Mención especial para el momento en que se enfundaron en edificios emblemáticos de New York 😀

Aunque últimamente ha habido rumorologías de que Neil Tennant está perdiendo voz, la verdad es que no detecté ningún problema en este sentido. Además, en el caso de Pet Shop Boys el sonido fue bueno y se le podía la voz escuchar perfectamente. Al contrario que pelmazos como Bob Dylan, entre las canciones estuvieron todas las canciones míticas que cabe esperarse que una banda con décadas a su espalda toque. Sólo diré que nada más empezar a poco estuvo de escapárseme una lagrimilla escuchar las primeras notas de Heart. Ah, y Chris hizo un amago de bailoteo, que más o menos recordaba a uno de los típicos moonwalk de Michael Jackson…

Resumen en una frase: Buen sonido, espectáculo divertido y mucha profesionalidad dando a los fans precisamente lo que venían a buscar, salpicado con algunos temas de los últimos discos que demuestran que Pet Shop Boys aún tienen mano para hacer temazos.

Coda

A modo de colofón añadiré un par de cosas en absoluto relacionadas con la música. La primera es comentar que me lo pasé fenomenal, como pocas veces me lo había pasado en un festival, gracias principalmente a las personitas con las que estuve. En segundo lugar, me pareció muy divertido el irme encontrando con una buena cantidad de caras conocidas mientras buscaba al grupo con el que había quedado. Entre compañeros de emisora, y gentes de la facultad a la que hacía tiempo que no veía, conocí a un par personas interesantes y me encontré con una chica simpática a la que creía conocer de algo pero que finalmente resultó ser una desconocida, circunstancia que solventamos rápidamente 😉

Las portadas sórdidas de los Scorpions

Se suele decir que las viejas glorias nunca mueren, aunque yo cambiaría esa frase por «las viejas glorias nunca mueren: se retiran». En algún momento, toda persona humana llega a una edad en la que lo que más desea es vivir en una casita de campo, cultivar un huerto por las mañanas, y tomar el sol en el porche por las tardes… Como parece que harán Scorpions una vez finalicen la gira correspondiente a su disco de despedida. Disco, por cierto, recién salidito del horno del que pudimos escuchar un poco en el último programa de Discovery, dedicado precisamente a esta mítica banda alemana.

Este pasado miércoles durante el programa comentaba yo lo polémico de las portadas de sus discos, así que he decidido hacer un hueco en mi apretada agenda para hacer un recorrido por ellas.

Discos de Estudio

Empezamos el recorrido por el cristal estallado intentando adecentar la imagen desnuda de una chica preadolescente en la portada de Virgin Killer. Se sabe con seguridad que la portada fue diseñada por Stefan Bohle, jefe de producto de RCA Records por aquel entonces; la leyenda, parcialmente confirmada por el bajista Francis Buchholz, cuenta que la «modelo» para la portada era una «hija o sobrina del tipo que diseñó la portada».

No es cristal roto, es un intento de decencia

Para el siguiente álbum, Taken By Force (1978), aunque se eligió un tema menos sexual, también hubo dosis de polémica: la portada muestra a unos niños jugando con pistolas en un cementerio militar francés. Curiosamente, a mucha gente le pareció al menos tan ofensivo como Virgin Killer.

Siendo un poco menos turbadora, tampoco se queda atrás la portada de Lovedrive, considerado por muchos el álbum en que la banda alcanza su culmen, y no sólo musicalmente, sino también desde el punto de vista de las portadas: la revista Playboy la eligió como «Mejor portada de disco de 1979». A mi por alǵun motivo me recuerda a la portada española del Sticky Fingers de los Rolling Stones, y la cosa tiene su punto gracioso. Por cierto que esta portada no es una fotografía, sino un dibujo:

Estos dos podrían «bailar pegados»

Sin bajar el nivel de perversión, aunque sí menos explícita, llegaría en Animal Magnetism en 1980, con una chica en rodillas y un doberman mirando para un hombre que está de pie delante de ellos con una cerveza en la mano. Sé que todos pensaréis mal con la siguiente imagen; pero ¿a que nadie entiendo lo del doberman? La cerveza aún; pero ¿un doberman? ¿Querrán decir que la mujercilla que aparece en la portada «es muy perra»? Pues casi prefiero no saberlo, os dejo que juzguéis:

«¿Qué miras, nena?»

Love at first sting, el que probablemente es mi álbum preferido ya que incluye tres temas de gran calibre (Rock You Like A Hurricane, Big City Nights y la épica balada Still Loving You) también resultó tener una portada que los más puritanos no tardaron en criticar, con lo que en casi todo Estados Unidos, a petición de la cadena Wal-Mart, las copias que se distribuyeron simplemente tenían en la portada una foto de los miembros de la banda que originariamente se encontraba en el interior del álbum. Sinceramente, aunque se ve algo de carne, no parece que sea algo tan descocado ver un pecho y una cacha de lado… al menos para los estándares actuales. Atención, en esta portada, a la mano derecha de él, que le está tatuando un escorpión a la chica en la pierna:

Cuidado con la mano derecha, pincha

Ya entrados en los noventa, como respuesta a Face the Heat, que tuvo muy poca acogida, Scorpions sacaron en 1996 el álbum Pure Instinct, que también se granjeó su pellizco de polémica, al mostrar a varias personas desnudas dentro de una jaula, con animales observándolos desde fuera como si fuese un zoológico. Una vez más, la portada fue cambiada por otra mucho más descafeinada con tan sólo una fotografía del grupo para los países más puritanos (léase: Estados Unidos). Tampoco es para tanto:

El mundo al revés

Bonus round: Recopilatorios

También estos alemanes ya talluditos han «colado» alguna que otra portada interesante en sus recopilatorios. Sin ir más lejos en el Best of Scorpions de 1978 tenemos ya un buen ejemplo, con un escorpión subiendo por una pierna (presumiblemente femenina):

Cuidado con el pinchacito...

Curiosamente, hubo varias versiones de la portada de este Best of, siendo de nuevo la estadounidense la más floja… pero algunas incluso más sórdidas que la del escorpión. Mi favorita es la portada de la edición japonesa del álbum, en la que vemos un yo-yo con un escorpión grabado en su superficie que se ha quedado atascado en… bueno, completad la frase vosotros mismos:

Apuesto a que alguno querría ser yo-yo

Jarre in a Rush

Siguiendo el ya habitual ritmo de artículo por mes, procedo por la presente a dar fe de lo que viene siendo un fin de semana en Londres, con motivo de hacer acto de presencia en el concierto de Jean-Michel Jarre que tuvo lugar en el Wembley Arena. Para ir abriendo boca antes del resto de la crónica —narrada en impecable inglés por un escritor que prefiere permanecer en el anonimato—, nada como una fotina:

It was about to attend a Jarre concert in London, but it ended being more than that. Some months ago my colleague Diego discovered that he was about to start a new tour, and that the capital of the United Kingdom was chosen as one of the destinations. The point is that the company where I work has rented flat in London. Coincidence? Probably. The net result of this is that we checked whether it would be possible to stay there for a weekend, and then we bought tickets both for the concert and for a Porto-London flight. And it was very nice to share this trip with Diego, which told me loads of interesting things about eastern countries, as he lived in Hong Kong and visited some other near countries.

We headed to Porto where we met two great friends of mine who are there in their Erasmus year. The deal was to have dinner we all four, and then rest in their place until it was time to head to the airport. After having dinner we experimented one of the greatests pieces of chocolate cake in a cafeteria in Porto (sorry, I do not remember the name). But —as always— the most important thing for me was having the opoprtunity of being together one more time, as we had lots of things to talk about.

The next day we woke up early, and tried the shiny new tram system at Porto in order to reach to the airport. It does Just Work™, as expected, and is a very convenient way of avoiding picking a bus or your car to go there. The airport was remodelled since the last time I was there, and now it has a modern design and a clean layout. Diego told me about the funny story with the name Francisco de Sá Carneiro was prime minister of Portugal which died in a plane accident, so it is very contradictory to use his name for an airport…

We arrived at the Stansted airport and my first interesting sight was that all the floor of the building is covered by fitted carpet. About an hour and a half later we arrived at the flat, after picking up a pair of tube lines and getting past Baker Street. We did not search for number 221B, though. After leaving our luggage, we went back to Baker St. and tried to find a pub to have lunch, which we definitely. While walking we saw an odd book shop which has books in shelves ordered by country name. After tasting some British food, I must say that it was not as horrible as I was told. I am convinced that is an urban legen here in Spain, probably due to the fact that there was a peculiar mixture of sauces in our dishes. We reached the Wembley Arena somewhat soon, so we entered a supermarket and we bought some soft drinks and chocolate. As I am a caffeine addict, I tried a soft drink made of coffee which I have never seen in Spain. I found it to be interesting.

While entering the Arena, Waiting for Cousteau was sounding through the speakers, like it was in the 2008 Oxygène concert I attended. We were worried about the smoke clouds which were below the roof, but in the end they were neccessary to see the laser harp and most of the lightning effects :-). The first track was Industrial Revolution, like in the Gdansk concert, which is great for starting concerts and it sounds powerful live. The songs I liked most were Chronology II and Magnetic Fields I because they sound epic on stage. I could not avoid remembering about my friend Javier when they finally played Chronology VI and Équinoxe IV. The concert was all very emotive: Jarre’s sons were attending the concert and Jarre had some words to dedicate a song to his father. The concert lasted near two hours, which were two hours of joy for us. I bought a mug in the shop before leaving.

After leaving the Arena we went back to Piccadilly to have a walk by Chinatown, and we had soba (そば ) and udon (うどん) at the Tokyo Dinner restaurant. Interestingly enough they do not have dinner sets, so the name is not very appropriate. Unfortunately they did not have ramen (ラーメン) which ultimately was the reason why we wanted to go there.

On Saturday we visited Camden Town and we bought a pair of funny T-shirts. Mine says: “No, I’m not un f*!#ing Facebook”. We also had the occasion to be present at a mod meeting, and saw their stylish Vespa and Lambretta bikes. Diego did not know about the mod movement, and we had an interesting chat about it and some related topics, including The Who’s Tommy film. We also had a quick walk around the floodgate and then headed to the Royal Academy of Arts, where we wanted to go because of an exposition of ukiyo-e (浮世絵) prints by Kuniyoshi (歌川国芳). We had lunch at a japanese tavern whose name remains unknown for me, but in which there were oriental people having lunch, so it looked like the business was run by japanese people thus being a good place to find what we were looking for the day before. We finally had ramen, and a I had onigiris (おにぎり), too. The food was delicious 😀

In the afternoon we had a walk by Trafalgar Square, and then by the nearbies of the Westminster Abbey and the Houses of the Parliament, where the Big Ben is located. The London Eye, the Tower of London and the Tower Bridge are all located in that area which we visited mostly by walking. In the London Bridge we were asked by a half-french girl to take a photograph of her and her friend, which we did. We had a quick chat and it could have been great but it was a pity not to ask them to have a beer all together. So we went back to our apartment and had a shower before trying to have some fun in the night. Then we had a dreadful luck with the nightly buses: we reached Notting Hill okay, but we were not able to pick up line N7! We waited for hours, and the only interesting thing we saw was… a fox! We have seen a fox crossing the street from one garden to another. After that we decided that it would be wise to go back home and have a rest.

We spent most of the Sunday traveling back from London to Stansted, then Porto and finally back home. What I liked a lot about this day was buying a bottle of Cherry Coke at the airport before leaving the UK.

If you leave

If you leave, don’t leave now
Please don’t take my heart away
Promise me, just one more night
Then we’ll go our separate ways

—OMD – If You Leave

Por la gracia de Dios

No todos los días se tiene la ocasión de asistir a un concierto de una banda mítica y semidesconocida el mismo tiempo como son los Hellacopters, que tocaron ayer en la mierda palacio de congresos Expocoruña. Con lo de «semidesconocidos» me refiero a que no son la típica ñoñada postmenstrual que escucha la población española como dosis diaria de atontamiento borreguil, ya que por supuesto los cópteros son bien conocidos fuera de los ambientes gafapasteriles en los que se mueven personajes carpetovetónicos como G. Sanz, sin ir más lejos.

A pesar de la deficiente acústica de las instalaciones, como ya indiqué en ocasiones anteriores y de la mierda lobotomizada panda de técnicos de sonido que intentaron malograr lo que pudo haber sido un concierto inolvidable, los suecos dieron una acertada demostración de saber lo que el público quiere (no como otros puretas engreídos), revisando temas de sus siete álbumes de estudio y alguna que otro ensayo chistoso como una versión hiperacelerada y con punteos imposibles del archiconocido «We will rock you» de Queen que no se parecía en nada a la original. Salvo en la letra. Los momentos álgidos («Everything os on TV», «Toys and flavours», «No song unheard») se intercalaron con temas menos conocidos (que no por ello peores), acabando en un apoteósico final con nada menos que cinco bises entre los que estuvieron (¡cómo no!) «Carry me home» y «By the grace of God», que ya se estaban haciendo de rogar.

Con todo, y a pesar de unos técnicos de sonido probablemente compinchados con Luis Cobos intentando recuperar a sus oyentes haciendo que otras bandas atronen al público por mediación de los encargados de sonorización, un concierto inolvidable aderezado con corrección Noruega por Bloodlights, que hicieron de teloneros con idéntica suerte en cuanto a calidad de sonido. Lo que sí es una pena es que los suecos se divorcien, con lo que no tendremos ocasión (al menos a corto plazo) de verlos en directo con mejores técnicos de sonido. Un centenar de monos aporreando los controles lo habrían hecho mejor. Palabra.