Review: Iron Sky, aka «¡nazis de la luna, choooorrrbo!»

Actualizado 17-04-2012: Añadido comentario sobre la banda sonora, una aclaración sobre la financiación y arregladas un par de erratas.

Una de las cosas buenas que tiene estar viviendo en Finlandia es que los estrenos llegan antes al cine porque no es necesario hacer doblajes. Especialmente si se trata de una coproducción Finlandesa-Germano-Austríaca como es el caso que nos ocupa: la comedia Iron Sky. Que además forma parte de una nueva oleada de producciones como El Cosmonauta, A Swarm of Angels o Artemis Eternal, que se están financiando mediante crowdsourcing y cuentan con una activa comunidad en línea que contribuye no sólo a su financiación; sino también mediante participación en decisiones que afectan al resultado final. A diferencia de otras producciones de este tipo, una parte importante del presupuesto es mediante financiación tradicional, habiéndose utilizado el dinero invertido por la comunidad para iniciar la aventura: preproducción y el principio del rodaje; una vez se tuvo algo atractivo, entidades estatales y privadas se subieron al barco (list completa). Esto último explica por qué la película no ha sido liberada con licencia Creative Commons, como si se hará con El Cosmonauta.

La idea básica sobre la que se orquesta Iron Sky es sencilla: en 1945 el III Reich habría culminado con éxito un proyecto secreto para establecer una base en la cara oculta de la luna, donde se habrían refugiado poco antes del fin de la II Guerra Mundial. Ocultos durante décadas en la cara oculta de la luna, son casualmente descubiertos en 2018, cuando  Estados Unidos envía de nuevo una nave a la luna, con motivo de promocionar la campaña para la reelección de la presidenta (que sospechosamente se parece a Sarah Palin). ¿Cuál la misión de los nazis? Por supuesto: una vez han conseguido el desarrollo armamentístico necesario, volver a la Tierra para instaurar el IV Reich a nivel mundial.

Antes de meterme en harina con mi comentario sobre la película, os pongo el tráiler:

Seguro que ya estáis con ganas de ver la película, ¿verdad? Pues mucho me temo que mis compatriotas españoles van a tener que esperar para poder verla: precisamente porque para el público hispanohablante es necesario doblar la película para evitar que sea un bluff, ya que somos una minoría los que preferimos las versiones originales, todavía se está en negociaciones para intentar ver qué pasa en nuestro país.

La película se estrenó el pasado día 4 de Abril en todo Finlandia, después de una abarrotada gala de preestreno en Tampere el pasado 29 de Marzo. Después de esperar unos días para evitar que estuviesen las salas llenas, fuimos a verla el pasado viernes al Finnkino de Tenispalatsi… estando todavía atiborradas de gentío. Ergo, no es sorprendente que sólo en Semana Santa un cuarto de millón de espectadores hayan pasado por las salas a verla. Pero vamos con la «review» en sí…

En una primera nota de aviso, diré que se nota que no es una superproducción americana. En un principio esto se nota un poco en los efectos especiales, que parecen un poquito de piedra-cartón; pero después de un par de minutos uno se olvida uno enseguida de eso, porque la película resulta ser muy divertida, y le meten a uno desde el principio en la historia. Para que os hagáis una idea, aquí hay un vídeo de los primeros minutos de la película, ya veréis como a partir del minuto tres ya no pensáis en el piedra-cartón (tranquilos, que no hay spoilers):

En cuanto al guión, no está mal, pero a veces se queda en poco. Me explico: está bien, y plantea situaciones potencialmente muy hilarantes; pero que a veces deberían haber aprovechado un poco más para hacer más y mejores chistes. Aún así, en ningún momento aburre y le hace a uno estar todo el rato con una sonrisilla, que por momentos se convierte en gran carcajada. Hay un par de momentos de la película en que los espectadores aplaudieron… en Finlandia, donde la gente es seria y eso de hacer ruido en el cine no es moneda corriente. Así que estamos hablando de una comedia entretenida con unos cuantos momentos estelares y un guión del que, potencialmente, podrían haberse exprimido unos cuantos gags más.

Además Iron Sky tiene muchos guiños y parodias a otras películas de géneros diversos, y a memes populares que circulan por la red. Se nota que es cosa hecha por gente un tanto geek y que los autores se han preocupado de darle su ración de referencias a la subcultura pop de Internet. Y ojo, que esto lo digo como cosa positiva, y también es un indicio de que la película se ha hecho con cariño y atención al detalle.

En cuanto al aspecto visual, además del detalle que ya comenté sobre algunos de los efectos especiales que tienen aspecto de cartón-piedra, en general está bastante bien cuidado, con una atmósfera bastante oscura (especialmente en las secuencias que transcurren en la Luna) e incluso a veces utilizando elementos de diseño para hacer guiño-homenajes. Un aspecto muy destacable es todo el diseño de maquinaria nazi, que es soberbio: a pesar de tener la tecnología para el viaje espacial, su tecnología se ha desarrollado a partir de lo que tenían en los años cuarenta, así que tiene todo un aire steampunk muy resultón. Especial mención se merecen las naves espaciales nazis, una mezcla entre tecnología punta y enormes engranajes, cadenas, poleas y dispositivos mecánicos visibles por todas partes. Para muestra, un botón:

Sobre la actuación, la parte buena de no trabajar con actores «de renombre» es que la gente que va a ver la película, va a ver la película en sí, en lugar de ir a ver «la última de Brad Pitt» o cosas por el estilo. Sin embargo ninguno de los actores de Iron Sky brillan especialmente por sus actuaciones que, que resultan ser correctas sin ser excepcionales. Algunos actores como Julia Dietze y Tilo Prückner se meten en sus papeles más que el resto y la dan un poco de barniz a una película que no pasará a la historia del cine como ejemplo de reparto excepcional.

Finalmente, destacar que la banda sonora ha sido compuesta por Laibach, un grupo esloveno principalmente centrado alrededor de la música industrial… que parece ser exactamente lo que normalmente no se escogería para una banda sonora. Aún siendo en un principio escéptico con respecto a la música, después de haber visto la película tengo que reconocer que Laibach ha hecho un buen trabajo: el pastiche que han compuesto mezclando pop y ritmos electrónicos con grandiosos arreglos orquestales arropa el metraje a la perfección: es una de esas bandas sonoras que está ahí, de fondo en todo momento, añadiendo profundidad a la película sin molestar; pero que, de no estar, sería patente su ausencia. Tres puntos para los eslovenos de la SNK 😀

Resumiendo: una buena comedia que muy probablemente será recordada por su peculiar forma de producción, utilizar a los nazis como excusa para hacer chirigota de muchas más cosas aparte de los nazis en sí mismos y una cuidada estética (a pesar de tener algunos de los efectos un aspecto «barato»). Además, es una de esas películas que vale la pena ver más de una vez, para ir dándose cuenta de todos los pequeños detalles que le dan forma.

2011, un año en cifras

Han pasado las Navidades, y aunque para algunos nosotros no es más que una época del año en que hay algunos días en que no hay que trabajar y es menester celebrar el nacimiento de Sir Isaac Newton, muchas personas lo ven como el final de un ciclo y el principio de uno nuevo, hacen sus resúmenes del año saliente y también su lista de objetivos (¿o debería escribir «deseos»?) para el año entrante. El caso es que se me ocurrió la idea de resumir mi año 2011 con números, al más puro estilo pseudocientífico. Algo que empezó como un desplazamiento «temporal» por motivos de trabajo, ha ido haciendo rodar la bola de nieve, haciéndola cada vez más grande…

Aquí van, mis números para 2011:

  • 38148km recorridos en avión.
  • 2726km recorridos en tren.
  • 2220km recorridos en ferry.
  • 2135km recorridos por carretera, de los cuáles 87km fueron conduciendo una furgoneta de mudanza nevando.
  • 11 países (sin contar escalas en aeropuertos): España, Portugal, Finlandia, Suecia, Bélgica, Holanda, Alemania, Estonia, Letonia, Lituania y Rusia.
  • 22 ciudades visitadas (de nuevo sin contar escalas): Pontevedra, Coruña, Santiago, Ourense, Madrid, Helsinki, Tampere, Mikkeli, Porvoo, Imatra, Estocolmo, Tallinn, Tartu, Parnu, Kuldiga, Sigulda, Ventspils, Klaipeda, Riga, Vilna, San Petersburgo y Amsterdam.
  • 3 festivales de música: Sauna Open Air, Saimaa Open Air, Tammerfest.
  • ~70 conciertos. El número exacto es difícil de saber, no tengo guardados los tickets de algunos a los que fui en modo guerrilla, comprando la entrada en la puerta. Para no aburrir con toda la lista, los más destacados (por distintos motivos, a veces personales) fueron: Roger Water’s The WallJudas Priest, Naked, Barbe-Q-Barbies, Kemopetrol, Motörhead, Michael Monroe, Reckless Love, Turisas, Alice Cooper, Iron Maiden, Mr. Big, Stryper, Cinderella, Sonata Arctica, Bullet, Helloween, Saxon, Accept, y Bonnie Tyler.
  • Entre 40 y 60 horas de sauna. Es imposible hacer un cálculo exacto, pero es realista pensar en un promedio de algo más de una hora por semana, descontando algunas semanas que estuve en lugares en los que no había una sauna a mano.
  • ~80 horas practicando karate.
  • 2 caídas por resbalones en el hielo, una de las cuáles tuvo consecuencias funestas para mi viejo portátil.

No está nada mal, la verdad… Me atrevería a decir que, sin tener en cuenta trabajo o estudios, 2011 ha sido el año que más (y más variadas) cosas he hecho. Ahora me explico por qué a veces estaba tan cansado y algunos fines de semana los dormí casi enteros 😀

Pero sin duda lo más importante, al margen de todo número, son las experiencias vividas y la cantidad de personas estupendísimas de todos los continentes que he conocido a lo largo del año. Sin todas esas personitas con las que he compartido desde un café hasta las más alocadas aventuras, no habría sido (ni de lejos) lo mismo. Gracias a todas (y todos).

Como confesión final, añadiré que haberme puesto a repasar los números me ha dado un poco de vértigo. Aún así… ¿batiré alguno de mis récords este año? Dentro de doce meses, lo sabremos. Porque la bola sigue rodando.

Hyvää Suomi!

Crónica (curada en barrica) del Festival Xacobeo 10

Después de descansar la experiencia de haber asistido al Festival Xacobeo 10, que tuvo lugar el pasado 27 de Agosto de 2010, me saco de la manga una crónica que, por no decir que lo más probable es que esté ya pasada la fecha de caducidad, diré que ha sido curada en barrica de roble durante tres semanitas que me han dado bastante qué pensar sobre el tema. Empezamos con el plantel de artistas:

Festival Xacobeo 10

Aún era de día cuando empezó la fiesta

Para amenizar los interludios entre concierto y concierto, además contó con la presencia durante de artistas adicionales para amenizar los cambios de escenario:

No tocaré las actuaciones de DJ Poti (vaya un nombre que ha elegido… a mi me suena como «pota», que es una tartera en mi idioma natal, e indefectiblemente me hace pensar en Tiësto, conocido por mi como «DJ Maceta») y DJ Caradeniño. Basta con saber, resumiendo mucho, que en mi opinión hicieron correctamente el trabajo no dejar que se enfriase el ambiente en el intermedio entre actuaciones. Con respecto a Vitalic, no me quedé a escucharlo así que realmente no puedo opinar.

A los que pertenezcan a la legión de fans incondicionales de Muse en este momento, o bien están sufriendo un desprendimiento de retina, o bien planteándose que quizás la condena por homicidio no sea tan terrible como parece. Maticemos: no soy un fan acérrimo de Muse, me gustan algunas de sus canciones, reconozco que existe la posibilidad de que Matthew Bellamy sea un genio, y desde luego lo que vi en vídeo antes de ir al festival a verlos en directo parecía indicar que iba a ser el plato fuerte del show. Pero vayamos por partes.

(Como nota al pie: en ocasiones he oído comentarios del mérito que tiene el hecho de que Muse sea prácticamente Matt Bellamy convertido en banda… debo pues recordar a los lectores que ya antes Jeff Lynne fue el alma de la Electric Light Orchestra, lo mismo Paddy McAloon con su banda Prefab Sprout… no me gusta que la gente no conozca la historia y diga que Muse es único por ser un hombre-banda.)

The Right Ons

Parecen majetes

Grupo desconocido para mi hasta el día del festival, y primera sorpresa. Llegué cuando su actuación iba por la mitad, y la verdad me habría gustado ver la actuación completa. Correcto sonido para el funk n’ roll de este grupo gallego que le pusieron muchas ganas intentando animar al público… con relativo éxito. Me dejaron buen sabor de boca, así que en algún momento me pondré a revisar sus temas con calma 🙂

Jónsi

Jónsi mirando al público

Me llevé otra grata sorpresa, ya que me habían parecido un poco muermo los temas escuchados a lo largo de los días previos al concierto algunos temas de esta banda islandesa de «post-rock» (¡ouch! ¿cómo es posible que exista semejante término incoherente por sí mismo? Si es «post» no puede ser actual… tiene que ser futuro, ¡pero la banda existe «right now»!). A veces pienso si no tendré algún tipo de trauma infantil con la música islandesa, ya que a Björk me cuesta mucho (¡muchísimo!) escucharla. Y también me costó con Jónsi.

Sin embargo, he de decir que en directo tienen mucha más fuerza que en estudio. Bien es cierto que para algunas personas el cantar en falsete puede ser más de lo que están dispuestas a soportar, no creo que sea justificación para que la mayoría de las personas que asistieron al festival mirasen para otro lado, como si lo que estaba pasando en el escenario no fuese con ellos. Sin embargo, el martillo de Thór caía una y otra vez sobra la batería (sí señora, oiga: el baterista se llama Thorvaldur Thór Thorvaldsson) imbuyéndola a producir ritmos endiablados que acabaron por animar al personal, hasta que el pasotismo se fue conviertiendo en curiosidad, para luego desembocar en sorpresa.

Resumen en una frase: «Jónsi resultó ser una grata sorpresa en directo, una pena que no plasmen en los álbumes de estudio la energía que emana de ellos en un escenario».

Muse

¡Mira qué mosssnossss!

Podría continuar hablando de la actuación de Muse tal y como escribí en un comentario en Tanaka Music, que reproduzco a continuación (aclararé, eso sí, que aún a pesar de lo que digo en el comentario, me lo pasé teta durante la actuación de Muse… y no me refiero a los generosos atributos de la jóvena que tuvo a bien, ejem, «acercarse» a servidor mientras daba saltos de alegría al ritmo de Plugin Baby… o sí):

…pues a mi lo que me faltó es que sonase bien. No se entendía nada de lo que el lánguido señor Bellamy intentaba cantar –sin conseguirlo–, y según avanzaba el concierto la (escasa) música se convirtió en una amalgama informe de ruidos que acabaron en un estertóreo zumbido que, por mucho que me pese, ha hecho que estos chicos me hayan decepcionado en un directo que tuvo mucho de espectáculo y más bien poco de musical. Porque eso sí: pantallitas, lucecitas, superfluos Kaos Pads y demás chorradillas dieron el «bling» que una juventud cegada por el «fanboyismo» no dejó de corear entusiásticamente (ojo, y también «fangirlismo», no se me enfaden las féminas, que no tengo problema en sacarme de la manga los «palabros» que haga falta).

Señoritas, señores… valga que son Muse, valga que es un muy buen espectáculo (en eso puedo estar de acuerdo), valga que tengan tendencias «ruidicistas»; pero una cosa que bien debería darles un poquillo de vergüenza a estos ingleses es que unos «aficionados» (en comparación) como The Right Ons hayan sonado considerablemente mejor.

Finalmente, si alguien va a decirme que a lo mejor estaba servidor muy cerca de los altoparlantes, sólo tengo que añadir que estuve más o menos a la misma distancia del escenario durante todo lo que duró el festival. Y aunque me duela: todos los artistas sonaron mejor que Muse.

En esencia, no puedo decir que haya sido un concierto bueno desde el punto de vista sonoro. No me cabe duda que Muse tienen un repertorio en el que hay temazos que probablemente dentro de veinte años se considerarán cultura musical general, y desde luego la puesta en escena es espectacular, de las más ágiles que he visto para una banda técnicamente estática (sí, aunque suene a contradicción); pero lo que definitivamente no puedo aceptar es que alguien me diga que sonó bien. Porque miente. Además del más que deficiente sonido, los componentes de la banda no se prodigaron en saludos, ni siquiera los de cortesía, cosa que invariablemente me recuerda a los «hermanos malababa»: Bob Dylan y Van Morrison… ¡aunque ellos al menos suenan bien! Lo siento, pero si quieren ir de divos por la vida, me entran aún más ganas de escribir cosas como la de arriba.

Entre el sector no-borreguil de los fans de Muse existe la teoría de que están viviendo de las rentas que todavía les reportan sus primeros aĺbumes (en el sentido artístico), y que los últimos son más flojos. No puedo afirmarlo rotundamente, pues considero que aún no he escuchado prestando atención a los detalles como para saberlo, pero sospecho que tal teoría tiene algo de cierto. Aún así, del último disco me parece brutal la jrandísima Exogenesis, una sinfonía en tres partes que hay que escuchar de cabo a rabo. En orden. Sin saltarse trozos. Varias veces. Sospecho que a la mayor parte de la gente (fans incluídos) no le habría congratulado demasiado que la tocasen en directo entera, aunque yo desde luego tengo curiosidad por ver cómo las juventudes de ahora reaccionarían ante lo que, claramente, roza en los límites de lo progresivo. A lo mejor le mando un correo a la dirección de contacto de la banda sugiriendo que contraten a Rick Wakeman, puede que teniendo a un abuelete de la vieja escuela en sus filas al menos haya alguien que se preocupe por que la cosa suene bien…

Resumen en una frase: Me lo pasé bien a pesar de ser el sonido entre malo y deplorable; a los acólitos de la banda les da igual porque han perdido el sentido crítico al verse cegados por la presencia de sus ídolos, y el que suscribe va a ir haciéndose un seguro de vida por haber mencionado el nombre de Matt en vano.

Pet Shop Boys

Veo cubos flotando... ¿será cousa da droja?

He aquí un grupo que tengo curiosidad de ver en directo desde que descubrí Concrete, el álbum que se grabó de la actuación de Neil Tennant y Chris Lowe en el Mermaid Theatre, con la BBC Concert Orchestra e invitados como Frances Barber, Sally Bradshaw, Rufus Wainwright y Robbie Williams. Aunque siempre me gustaron un buen puñado de sus canciones, fue con ese álbum con el que entendí que Pet Shop Boys no son sólo dos tíos que hacen canciones pegadizas con sintetizadores y la voz peculiar del señor Tennant.

Así pues, sin hacer gala de la proverbial puntualidad inglesa, durante el cuál vimos cómo iban preparando un montón de cubos de cartón en el escenario, empezó una colorida actuación en la que —¡precisamente!— cubos y cuadrados fueron el hilo conductor. Fue un poco «spoiler» ver como calibraban los proyectores ya que supimos que proyectarían imágenes sobre paredes de cubos; pero eso no desmereció un show del que aún hoy estoy sorprendido: ¡lo que se pueda hacer con un poco de cartón! Antes de pasar a comentarios de índole más musica, como último dato sobre el espectáculo en sí decir que no sería lo mismo sin las bailarinas-coristas, que estuvieron estupendamente. Mención especial para el momento en que se enfundaron en edificios emblemáticos de New York 😀

Aunque últimamente ha habido rumorologías de que Neil Tennant está perdiendo voz, la verdad es que no detecté ningún problema en este sentido. Además, en el caso de Pet Shop Boys el sonido fue bueno y se le podía la voz escuchar perfectamente. Al contrario que pelmazos como Bob Dylan, entre las canciones estuvieron todas las canciones míticas que cabe esperarse que una banda con décadas a su espalda toque. Sólo diré que nada más empezar a poco estuvo de escapárseme una lagrimilla escuchar las primeras notas de Heart. Ah, y Chris hizo un amago de bailoteo, que más o menos recordaba a uno de los típicos moonwalk de Michael Jackson…

Resumen en una frase: Buen sonido, espectáculo divertido y mucha profesionalidad dando a los fans precisamente lo que venían a buscar, salpicado con algunos temas de los últimos discos que demuestran que Pet Shop Boys aún tienen mano para hacer temazos.

Coda

A modo de colofón añadiré un par de cosas en absoluto relacionadas con la música. La primera es comentar que me lo pasé fenomenal, como pocas veces me lo había pasado en un festival, gracias principalmente a las personitas con las que estuve. En segundo lugar, me pareció muy divertido el irme encontrando con una buena cantidad de caras conocidas mientras buscaba al grupo con el que había quedado. Entre compañeros de emisora, y gentes de la facultad a la que hacía tiempo que no veía, conocí a un par personas interesantes y me encontré con una chica simpática a la que creía conocer de algo pero que finalmente resultó ser una desconocida, circunstancia que solventamos rápidamente 😉

Las portadas sórdidas de los Scorpions

Se suele decir que las viejas glorias nunca mueren, aunque yo cambiaría esa frase por «las viejas glorias nunca mueren: se retiran». En algún momento, toda persona humana llega a una edad en la que lo que más desea es vivir en una casita de campo, cultivar un huerto por las mañanas, y tomar el sol en el porche por las tardes… Como parece que harán Scorpions una vez finalicen la gira correspondiente a su disco de despedida. Disco, por cierto, recién salidito del horno del que pudimos escuchar un poco en el último programa de Discovery, dedicado precisamente a esta mítica banda alemana.

Este pasado miércoles durante el programa comentaba yo lo polémico de las portadas de sus discos, así que he decidido hacer un hueco en mi apretada agenda para hacer un recorrido por ellas.

Discos de Estudio

Empezamos el recorrido por el cristal estallado intentando adecentar la imagen desnuda de una chica preadolescente en la portada de Virgin Killer. Se sabe con seguridad que la portada fue diseñada por Stefan Bohle, jefe de producto de RCA Records por aquel entonces; la leyenda, parcialmente confirmada por el bajista Francis Buchholz, cuenta que la «modelo» para la portada era una «hija o sobrina del tipo que diseñó la portada».

No es cristal roto, es un intento de decencia

Para el siguiente álbum, Taken By Force (1978), aunque se eligió un tema menos sexual, también hubo dosis de polémica: la portada muestra a unos niños jugando con pistolas en un cementerio militar francés. Curiosamente, a mucha gente le pareció al menos tan ofensivo como Virgin Killer.

Siendo un poco menos turbadora, tampoco se queda atrás la portada de Lovedrive, considerado por muchos el álbum en que la banda alcanza su culmen, y no sólo musicalmente, sino también desde el punto de vista de las portadas: la revista Playboy la eligió como «Mejor portada de disco de 1979». A mi por alǵun motivo me recuerda a la portada española del Sticky Fingers de los Rolling Stones, y la cosa tiene su punto gracioso. Por cierto que esta portada no es una fotografía, sino un dibujo:

Estos dos podrían «bailar pegados»

Sin bajar el nivel de perversión, aunque sí menos explícita, llegaría en Animal Magnetism en 1980, con una chica en rodillas y un doberman mirando para un hombre que está de pie delante de ellos con una cerveza en la mano. Sé que todos pensaréis mal con la siguiente imagen; pero ¿a que nadie entiendo lo del doberman? La cerveza aún; pero ¿un doberman? ¿Querrán decir que la mujercilla que aparece en la portada «es muy perra»? Pues casi prefiero no saberlo, os dejo que juzguéis:

«¿Qué miras, nena?»

Love at first sting, el que probablemente es mi álbum preferido ya que incluye tres temas de gran calibre (Rock You Like A Hurricane, Big City Nights y la épica balada Still Loving You) también resultó tener una portada que los más puritanos no tardaron en criticar, con lo que en casi todo Estados Unidos, a petición de la cadena Wal-Mart, las copias que se distribuyeron simplemente tenían en la portada una foto de los miembros de la banda que originariamente se encontraba en el interior del álbum. Sinceramente, aunque se ve algo de carne, no parece que sea algo tan descocado ver un pecho y una cacha de lado… al menos para los estándares actuales. Atención, en esta portada, a la mano derecha de él, que le está tatuando un escorpión a la chica en la pierna:

Cuidado con la mano derecha, pincha

Ya entrados en los noventa, como respuesta a Face the Heat, que tuvo muy poca acogida, Scorpions sacaron en 1996 el álbum Pure Instinct, que también se granjeó su pellizco de polémica, al mostrar a varias personas desnudas dentro de una jaula, con animales observándolos desde fuera como si fuese un zoológico. Una vez más, la portada fue cambiada por otra mucho más descafeinada con tan sólo una fotografía del grupo para los países más puritanos (léase: Estados Unidos). Tampoco es para tanto:

El mundo al revés

Bonus round: Recopilatorios

También estos alemanes ya talluditos han «colado» alguna que otra portada interesante en sus recopilatorios. Sin ir más lejos en el Best of Scorpions de 1978 tenemos ya un buen ejemplo, con un escorpión subiendo por una pierna (presumiblemente femenina):

Cuidado con el pinchacito...

Curiosamente, hubo varias versiones de la portada de este Best of, siendo de nuevo la estadounidense la más floja… pero algunas incluso más sórdidas que la del escorpión. Mi favorita es la portada de la edición japonesa del álbum, en la que vemos un yo-yo con un escorpión grabado en su superficie que se ha quedado atascado en… bueno, completad la frase vosotros mismos:

Apuesto a que alguno querría ser yo-yo

Si el ruído hablase…

Tuve ya en ocasiones anteriores la estomagante experiencia de asistir a un par de conciertos en el recinto de Expocoruña, con lo que no repetiré mis acertados comentarios sobre sus graves deficiencias acústicas una vez más. Este nuevo episodio, que bien podría titularse «Tratado sobre el maltrato a los conductos auditivos», tenía como protagonista al descompositor francés Yann Tiersen. A la mala calidad del sonido (que no es culpa del artista, sino de la acústica del lugar) se unió el ¿mal? gusto del artista por los sonidos estridentes, ruidosos y parcialmente desagradables al oído humano. Y es que el evento se caracterizó por la asistencia de los siguientes tipos de fauna:

  1. Conocedores despistados de la banda sonora de Le Fabuleux Destin D’Amélie Poulain y algún otro también consciente de que Tiersen es el artífice de la banda sonora de Good Bye Lenin!. Este sin duda era mi grupo.
  2. Novios aburridos de chicuelas pertenecientes al grupo anteriormente citado.
  3. Protogeeks gafapasta que nunca irían a un concierto de KMFDM, porque aún siendo realmente alternativos no podrían soportar el tener sueños lúbricos con Lucía y probablemente acabrían convirtiéndose en emos después de un intento fallido de cortarse las venas de forma transversal.
  4. Punkis perroflauta despistados que les importa un comino quien toque, siempre y cuando su colga «el panas» asista y puedan pasarse lo que dure el concierto en una nebulosa de polen.

Mientras que los integrantes de los dos últimos grupos sin duda volvieron a casa contentos unos, y contentos los otros, los demás aguantamos el tedio con mayor o menor éxito, mientras Tiersen y su banda se dedicaban a hacernos creer que las canciones que esperábamos serían tocadas más adelante. Mes y medio después, sigo esperando por Le valse D’Amélie… Pero parece que algunos artistas se empecinan en renegar de aquéllo que les ha dado la fama, con lo que además de conviertirse en ídolos del gafapastismo, consiguen echar para atrás a los que vamos a los conciertos de los artistas que no nos son muy conocidos con ganas de escuchar «lo de siempre y alguna cosa más, a ver qué tal». Si quiere hacerse el Dylan, primero que demuestre su valía con una extensa discografía y una impecable técnica a los instrumentos (o en caso de que la tenga, haga gala de ella).

Resumiendo: un concierto prescindible, que se salva de la quema de brujas por el hecho de haber ido bien acompañado y no ser muy cara la entrada.

Jarre in a Rush

Siguiendo el ya habitual ritmo de artículo por mes, procedo por la presente a dar fe de lo que viene siendo un fin de semana en Londres, con motivo de hacer acto de presencia en el concierto de Jean-Michel Jarre que tuvo lugar en el Wembley Arena. Para ir abriendo boca antes del resto de la crónica —narrada en impecable inglés por un escritor que prefiere permanecer en el anonimato—, nada como una fotina:

It was about to attend a Jarre concert in London, but it ended being more than that. Some months ago my colleague Diego discovered that he was about to start a new tour, and that the capital of the United Kingdom was chosen as one of the destinations. The point is that the company where I work has rented flat in London. Coincidence? Probably. The net result of this is that we checked whether it would be possible to stay there for a weekend, and then we bought tickets both for the concert and for a Porto-London flight. And it was very nice to share this trip with Diego, which told me loads of interesting things about eastern countries, as he lived in Hong Kong and visited some other near countries.

We headed to Porto where we met two great friends of mine who are there in their Erasmus year. The deal was to have dinner we all four, and then rest in their place until it was time to head to the airport. After having dinner we experimented one of the greatests pieces of chocolate cake in a cafeteria in Porto (sorry, I do not remember the name). But —as always— the most important thing for me was having the opoprtunity of being together one more time, as we had lots of things to talk about.

The next day we woke up early, and tried the shiny new tram system at Porto in order to reach to the airport. It does Just Work™, as expected, and is a very convenient way of avoiding picking a bus or your car to go there. The airport was remodelled since the last time I was there, and now it has a modern design and a clean layout. Diego told me about the funny story with the name Francisco de Sá Carneiro was prime minister of Portugal which died in a plane accident, so it is very contradictory to use his name for an airport…

We arrived at the Stansted airport and my first interesting sight was that all the floor of the building is covered by fitted carpet. About an hour and a half later we arrived at the flat, after picking up a pair of tube lines and getting past Baker Street. We did not search for number 221B, though. After leaving our luggage, we went back to Baker St. and tried to find a pub to have lunch, which we definitely. While walking we saw an odd book shop which has books in shelves ordered by country name. After tasting some British food, I must say that it was not as horrible as I was told. I am convinced that is an urban legen here in Spain, probably due to the fact that there was a peculiar mixture of sauces in our dishes. We reached the Wembley Arena somewhat soon, so we entered a supermarket and we bought some soft drinks and chocolate. As I am a caffeine addict, I tried a soft drink made of coffee which I have never seen in Spain. I found it to be interesting.

While entering the Arena, Waiting for Cousteau was sounding through the speakers, like it was in the 2008 Oxygène concert I attended. We were worried about the smoke clouds which were below the roof, but in the end they were neccessary to see the laser harp and most of the lightning effects :-). The first track was Industrial Revolution, like in the Gdansk concert, which is great for starting concerts and it sounds powerful live. The songs I liked most were Chronology II and Magnetic Fields I because they sound epic on stage. I could not avoid remembering about my friend Javier when they finally played Chronology VI and Équinoxe IV. The concert was all very emotive: Jarre’s sons were attending the concert and Jarre had some words to dedicate a song to his father. The concert lasted near two hours, which were two hours of joy for us. I bought a mug in the shop before leaving.

After leaving the Arena we went back to Piccadilly to have a walk by Chinatown, and we had soba (そば ) and udon (うどん) at the Tokyo Dinner restaurant. Interestingly enough they do not have dinner sets, so the name is not very appropriate. Unfortunately they did not have ramen (ラーメン) which ultimately was the reason why we wanted to go there.

On Saturday we visited Camden Town and we bought a pair of funny T-shirts. Mine says: “No, I’m not un f*!#ing Facebook”. We also had the occasion to be present at a mod meeting, and saw their stylish Vespa and Lambretta bikes. Diego did not know about the mod movement, and we had an interesting chat about it and some related topics, including The Who’s Tommy film. We also had a quick walk around the floodgate and then headed to the Royal Academy of Arts, where we wanted to go because of an exposition of ukiyo-e (浮世絵) prints by Kuniyoshi (歌川国芳). We had lunch at a japanese tavern whose name remains unknown for me, but in which there were oriental people having lunch, so it looked like the business was run by japanese people thus being a good place to find what we were looking for the day before. We finally had ramen, and a I had onigiris (おにぎり), too. The food was delicious 😀

In the afternoon we had a walk by Trafalgar Square, and then by the nearbies of the Westminster Abbey and the Houses of the Parliament, where the Big Ben is located. The London Eye, the Tower of London and the Tower Bridge are all located in that area which we visited mostly by walking. In the London Bridge we were asked by a half-french girl to take a photograph of her and her friend, which we did. We had a quick chat and it could have been great but it was a pity not to ask them to have a beer all together. So we went back to our apartment and had a shower before trying to have some fun in the night. Then we had a dreadful luck with the nightly buses: we reached Notting Hill okay, but we were not able to pick up line N7! We waited for hours, and the only interesting thing we saw was… a fox! We have seen a fox crossing the street from one garden to another. After that we decided that it would be wise to go back home and have a rest.

We spent most of the Sunday traveling back from London to Stansted, then Porto and finally back home. What I liked a lot about this day was buying a bottle of Cherry Coke at the airport before leaving the UK.